El reciente incidente que se registró en una de las estaciones de la Línea Roja de Mi Teleférico, donde el pie de una niña quedó atrapado en la puerta de una de las cabinas, reveló que la empresa cuenta con un protocolo de seguridad eficaz y que, lamentablemente, aún existen usuarios irresponsables.
Conocido el incidente, que felizmente no pasó de un susto, miradas acusadoras apuntaron a la empresa, pero las cámaras de seguridad mostraron que la responsabilidad fue de la abuela de la menor.
La mujer no hizo caso al pedido de una asistente para que tome otra cabina y, como si intentara ganar tiempo (son segundos de diferencia entre una y otra), intentó ingresar a la que ya se encontraba fuera del área de abordaje. La niña logró ingresar, pero la abuela no, por lo que le gritó para que bajara, momento en que su pie quedó atrapado.
Fueron 15 segundos y el sistema paró a pocos metros de que la cabina con la niña atrapada parta de la terminal. La reacción de los funcionarios de Mi Teleférico fue inmediata, liberaron a la menor y a los 50 segundos ya había una doctora atendiendo a nieta y abuela.
Un incidente fortuito que, sin embargo, nos debe llevar a reflexionar sobre la responsabilidad con que deben actuar los usuarios, respetando señalizaciones, pedidos y recomendaciones de los asistentes. No podemos pedir seguridad si incumplimos normas definidas para ello.






