El referéndum que se celebró el domingo fue el proceso electoral que contó con la mayor cantidad de observadores de la historia democrática del país.
Cerca de nueve misiones internacionales, aunque la más importante fue la de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), llegaron al país para seguir de cerca los comicios en apego a la normativa legal vigente para estos eventos.
Los observadores destacaron el desempeño del Tribunal Supremo Electoral (TSE), aunque la misión de la OEA calificó de lenta la publicación de los resultados oficiales, un aspecto que está vinculado con la normativa vigente, que otorga siete días para la entrega del veredicto. Ante ello, el organismo americano sugirió hacer modificaciones en la legislación de modo que el cómputo sea mucho más veloz, considerando la posibilidad, siempre deseable, de que los resultados se entreguen el mismo día de la votación.
El TSE rechazó la calificación de la OEA, puesto que entregó el cómputo 52 horas después de iniciadas las tareas del recuento. Un récord en la historia de la joven democracia del país que, sin embargo, debe mejorarse aún más para dar certidumbre y reducir al máximo la susceptibilidad sobre la transparencia electoral.






