Pese a que en un inicio han resultado beneficiados por el solo hecho de que las multas no aplican para ellos durante la primera fase del programa, los choferes de El Alto ya anunciaron su resistencia activa a la norma municipal que les impone restricciones que buscan ordenar el tráfico, y cuyo incumplimiento será sancionado.
Se trata de un renovado intento de imponer orden en el tráfico alteño con el uso de boletas de infracción para sancionar de manera pecuniaria las faltas de los conductores. La primera determinación de la dirigencia de la Federación Andina de Choferes 1º de Mayo ha sido no recibir las boletas de infracción cuando la Guardia Municipal intente entregárselas.
El desacuerdo con los choferes, que amenazan con movilizaciones y otras formas de extorsión a la sociedad, revela, por una parte, que el gremio del volante está compuesto por individuos que se rehúsan sistemáticamente a someterse al imperio de la ley por el simple hecho de que no desean disciplinar su comportamiento a la hora de brindar el servicio de transporte de pasajeros.
Y por otra parte, revela que hay un problema que debe ser resuelto primero, y es la colisión de competencias respecto de la emisión de sanciones y cobro de multas entre el gobierno municipal y el Organismo Operativo de Tránsito, de la Policía. Dado que es una muy importante fuente de recaudaciones, ambas instituciones la desean para sí, y los choferes temen ser doblemente sancionados por la misma infracción. Ese es el verdadero conflicto.






