Días atrás, el Presidente del Estado manifestó su deseo de llevar a la “vía diplomática” la controversia planteada por Chile sobre las aguas del Silala. Anotó además que “no es importante” la demanda, porque la Organización de Naciones Unidas (ONU) señaló que el agua es un “derecho humano fundamental”, una definición que también está inscrita en el ordenamiento legal del país.
De todas maneras, el Mandatario aseguró que el país está preparado para enfrentar el litigio planteado por Chile. Esa nación le ha pedido a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que legalice el aprovechamiento “equitativo” de esos recursos hídricos sobre la base del “derecho consuetudinario”. En tanto, Bolivia debe refutar los criterios en la contramemoria, el documento con el que el país defenderá su postura sobre las aguas del Silala. Morales dijo que “hay tiempo” para responder a la demanda, poco antes de evaluar el avance de esos escritos con los abogados que asesoran al país.
A salto de mata, la tesis chilena sobre el reservorio de las aguas que están en el sudoeste de Potosí elude el debate sobre su naturaleza, pues ellas provienen de un reservorio milenario. Este planteamiento pondrá a prueba la capacidad técnica del país para demostrar que allí no existe un río. Pero también las habilidades diplomáticas, porque al parecer el Silala es solo la punta de un iceberg sobre los recursos hídricos que existen en la zona fronteriza. Tras el juicio deberían venir los pactos.






