Al finalizar el primer semestre de 2018, las proyecciones gubernamentales sobre la economía son alentadoras, pues apuntan a un aumento del PIB del 4,7% para este año, impulsado en gran medida por el consumo interno. De confirmarse, esta tasa de crecimiento estaría entre las más elevadas de la región, a pesar del contexto internacional adverso.
Los datos que aquí se comentan han sido publicados en la Memoria de la economía 2017, un reporte anual con cifras oficiales consolidadas y previsiones para este año en función de los resultados atribuidos a la aplicación del modelo económico social comunitario productivo (MESCP), que entre otros objetivos busca redistribuir la riqueza generada en el país.
El Gobierno enarbola como principal logro de este modelo el crecimiento de la clase media, sector que precisamente constituye uno de los principales motores del crecimiento del PIB, que durante los últimos cinco años ha permitido superar los cuatro puntos porcentuales.
Según un reciente reporte del Ejecutivo, en 2005 solo el 35% de la población era parte de la clase media; 12 años después, este porcentaje se amplió hasta el 58% de la población, debido a la mejora sustancial de sus ingresos. De hecho, el Gobierno afirma que el aumento anual del salario activa esta mejora, y que es al mismo tiempo un arma estratégica para eliminar la pobreza. No obstante, gran parte de la clase media aún es vulnerable y requiere de una mirada de largo plazo para su consolidación.






