El término hiperobjeto fue planteado por Timothy Morton en el libro Pensamiento ecológico, y se refiere a cosas (objetos) que son tan grandes (o complejas) que se precisa distancia para poder verlas (o comprenderlas); una distancia que permita no solo perspectivas, sino también, y ante todo, información. Son cosas “que se distribuyen masivamente en tiempo y espacio en relación con los seres humanos”, escribe Morton. Ejemplos de hiperobjetos van desde un agujero negro, la biosfera, el sistema solar, hasta la vía láctea; pero también el calentamiento global, la pobreza extrema en las condiciones de precariedad que nos ha dejado el capitalismo del siglo XX y hasta el mismo capitalismo.
Los hiperobjetos tienen una serie de características: son viscosos, es decir, se pegan a las cosas con las que se relacionan; inundan los discursos y muchas veces no son fáciles de definir; son no-locales, es decir que ninguna manifestación local es directamente la totalidad del hiperobjeto, sino tal vez una faceta, una muestra del mismo. Además los hiperobjetos generalmente no son visibles, por ejemplo el calentamiento global o la radiación no lo son, o en todo caso si vemos algo, es solo una parte del hiperobjeto.
Los hiperobjetos poseen además ondulaciones temporales; es decir, no tienen una temporalidad a escala humana a la que estamos acostumbrados, sino variaciones temporales. Si tomamos la evolución de las especies como un hiperobjeto, se precisa de largas escalas de tiempo para poder ver el movimiento de este hiperobjeto.
Los hiperobjetos son colecciones, ensamblajes, metáforas y narraciones de muchos otros objetos y semiobjetos. Son, claramente, resultado de la imaginación humana. Es decir, estrategias para comprender objetos complejos, semitrascendentes o de difícil aprehensión. Por ejemplo, el ya citado calentamiento global es un hiperobjeto al que Morton le ha dedicado muchas páginas no solo en los libros mencionados, sino también en entrevistas y en puestas en escena con artistas en todo el globo.
La cuestión ecológica, en la que el calentamiento global es un componente, supone una colección de ensamblajes que combinan desde datos científicos (las distintas mediciones de la temperatura de la tierra como un todo), discursos políticos (desde la responsabilidad al capitalismo, a los gobiernos y sus regulaciones normativas, acuerdos y declaraciones), hasta una narrativa cercana a la idea de fin del mundo, apocalipsis, castigo a los seres humanos, malestar de la Madre Tierra y otros (el lado religioso y hasta antropomórfico del calentamiento global). Es decir, un ensamblaje complejo de datos, narraciones, metáforas y discursos que inundan y posibilitan nuestra imaginación. ¿El Estado Plurinacional no será también un hiperobjeto?






