Ahora que se aproxima la conmemoración de un nuevo aniversario patrio, decenas de estudiantes integrantes de las “bandas de guerra” de algunos colegios toman por asalto diariamente calles y avenidas de la ciudad, para practicar la interpretación de sus “melodías”.
Y es que no son pocas las unidades educativas que a pesar de no tener la infraestructura necesaria para organizar desfiles, de todas maneras impulsan la creación de bandas de este tipo. Solo por citar un ejemplo, durante las últimas semanas, estudiantes del Colegio Montessori toman diariamente por asalto la calle adyacente a sus instalaciones, marchando con sus tambores y demás instrumentos a lo largo de esa vía.
El problema es que, al igual como ocurre con las marchas de protestas amenizadas con petardos y otros explosivos, la apropiación de las calles por parte de los integrantes de estas bandas no solo agudiza la congestión vehicular que impera en la ciudad de La Paz, sino que además contribuye grandemente a la contaminación acústica, con la interpretación de cientos de tambores, bombos, platillos y hasta trompetas.
Por ello, precautelando el bienestar y la salud de los ciudadanos que se supone tienen el derecho de vivir en una ambiente saludable, sería más que deseable que las autoridades municipales tomen cartas en el asunto, regulando estas prácticas y habilitando espacios adecuados para desfiles como los que suscitan este comentario.






