Días atrás, la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Agua Potable y Saneamiento (AAPS) decidió ampliar la intervención de la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS) por un año más, alegando que no se ha cumplido la meta de contar con el diseño de una nueva empresa, de carácter metropolitano, que la reemplace en la administración de este servicio básico.
El argumento esgrimido por el Director Ejecutivo de la AAPS a tiempo de anunciar una nueva ampliación de la intervención, iniciada hace más de cinco años, es que los ochos municipios del área metropolitana paceña (La Paz, El Alto, Palca, Laja, Mecapaca, Viacha, Achocalla y Pucarani) no avanzaron en la creación de una propuesta conjunta de una entidad operadora del servicio.
Irónicamente, en septiembre de 2017, ante la imposibilidad de concretar siquiera el inicio de reuniones para discutir el tema, los gobiernos municipales de La Paz y El Alto presentaron una propuesta de empresa metropolitana de agua, que fue descartada por la AAPS al considerarla “unilateral” y carente de los puntos de vista de los otros seis gobiernos locales del área metropolitana.
EPSAS está intervenida desde el 1 de abril de 2013. El mandato del interventor de entonces era conformar una empresa metropolitana en un plazo de seis meses; disposición que no solo no se cumplió, sino que luego fue transferida a los gobiernos municipales antes citados, de los cuales algunos no solo carecen de los recursos necesarios para participar de la tarea, sino también de la voluntad política para ejecutarla.
Es posible señalar que entre los principales obstáculos para la creación de la empresa de agua que reemplazará a EPSAS está el valor político de este tipo de instituciones, por lo extenso de su planilla laboral y el inevitable clientelismo que inspira; así como por su flujo de caja. Tal vez por eso los actores involucrados, del oficialismo y la oposición, desconfían uno del otro.
La escasez y racionamiento de agua que afectó a gran parte de la mancha urbana paceña a fines de 2016 e inicios de 2017 es el mejor recordatorio de la importancia de contar con una empresa sólida, confiable y, sobre todo, con proyectos para el largo plazo. Las autoridades del sector han anunciado que tal crisis no se repetirá en tanto los embalses de agua están a plena capacidad, pero está claro que en un futuro cada vez menos lejano el agua será escasa, y es necesario tomar previsiones desde ahora.
No se trata aquí de desacreditar el trabajo del equipo interventor de la empresa de agua y saneamiento de La Paz y El Alto, sino de reiterar lo que antes se ha dicho en este mismo espacio: la gestión del agua tiene un carácter estratégico que excede cualquier cálculo político de corto plazo, y el postergar la constitución de una empresa prestadora del servicio tendrá un alto costo para la creciente población del área metropolitana más importante del país.






