domingo 14, junio 2026
ANÚNCIATE
SUSCRÍBETE
HEMEROTECA
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
Logo Escape Logo Marcas Logo Animal Político Logo Energías y Negocios
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
La Razón
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
No Result
Ver todos los resultados

Reparaciones

Es natural que en tiempo de crisis cada familia, cada grupo, se retrotraiga para protegerse a sí mismo. Si fuera solo la pandemia la que nos lleva a tomar esa actitud tribal, no habría razón para demasiada alarma.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en WhatsappCompartir en
Por Verónica Córdova
La Paz / julio 5, 2020
en Voces

Uno intenta levantarse con el pie correcto, respirar hondo y mirar el nuevo día con optimismo. Pero el vaso medio lleno no sobrevive mucho rato. Basta asomarse por la ventana: las calles vacías del mes pasado han retomado una normalidad casi extrañada. Ya hay trancaderas, ruido, letreros, vidrieras anunciando mercancías inverosímiles, dadas las circunstancias: ¿Zapatos nuevos? ¿Almohadas? ¿Accesorios para mascotas?

Nos hemos reducido a lo esencial, gastamos lo menos posible, nadie sabe qué va a pasar mañana y mejor estar preparados. Si al principio de la cuarentena comprábamos abarrotes por demás (por si acaso luego no haya) ahora compramos a granel, lo exactamente necesario para el día o, en el mejor de los casos, la semana. Nadie sabe si el mes que viene tendrá ingresos. Ya el Banco está mandando solicitudes de pago. El dueño de casa, al principio razonable, ahora presiona. Ya queda muy poco de lo ahorrado (si queda algo). Ya hemos agotado nuestra red de apoyos, nos hemos prestado de todos los amigos, hemos vendido todo lo vendible. Ya hemos cerrado nuestro negocio, hemos reinventado nuestros servicios, hemos liquidado, rebajado, cambiado de rubro. Los que tienen la suerte de tener empleo viven la angustia de mantener el trabajo: sueldos reducidos o retrasados, sueldos que no llegan; horas extra, cambios de horario, vacaciones a cuenta de la cuarentena. No hay otra que bajar la cabeza, por lo menos tengo esto, qué hago si estoy entre los que reciben su memorándum.

Tomar el minibús, salir a trabajar, hacer las compras: tareas tan repetitivas y sosas que antes casi no registrábamos en nuestra rutina cotidiana, ahora son eventos heroicos. Implican mucha concentración, gran cuidado: en cada desplazamiento nos acecha el peligro. Un peligro que se materializa en los rostros que vemos, ausentes de labios. Las interacciones son mínimas: pareciera que no solo tememos los virus en las gotitas de saliva, sino también en el intercambio de miradas.

Esa desconfianza, sin embargo, precede a la pandemia: viene desde octubre, cuando se quebró el país como se quiebra una copa en la que viertes agua demasiado caliente. Una sola línea visible, longitudinal, acechante. Todavía bebemos en esa copa, sabiendo que en cualquier momento no va a soportar la tensión y va a separarse en dos mitades irreconciliables. Mi abuelo, el gran reparador, solía remendar esas copas por la cara externa con pegamento transparente, en la época en que reparar tenía más sentido que tirar y comprar otra.

No tenemos otro país para comprar, ni habría nunca nada que pague los dolores de esa ruptura. Quizás el remiendo sea imperfecto, quizás tengamos que seguir tratando la copa con cuidado, evitando los golpes y los apis demasiado calientes. Pero esta es la única Patria, la única Matria que hemos heredado y que legaremos a nuestros hijos. Esas miradas tensas, esas manos curtidas, esas esperanzas y angustias embozadas con las que nos cruzamos en la calle cada día, son las mismas que las nuestras. Hay que superar la rajadura que nos divide, hay que creer que somos capaces de seguir considerándonos miembros de una misma comunidad imaginada. Hay que intentar reparar nuestra copa quebrada por el racismo y la intolerancia, y maltratada después por el aislamiento, el miedo y la incertidumbre económica.

Es natural que en tiempo de crisis cada familia, cada grupo, se retrotraiga para protegerse a sí mismo. Si fuera solo la pandemia la que nos lleva a tomar esa actitud tribal, no habría razón para demasiada alarma. Pero el virus que nos acecha no es solo sanitario, y si no somos capaces de recomponernos como sociedad hoy ¿con qué cara veremos a nuestros hijos a los ojos mañana?

Verónica Córdova es cineasta.

Noticias Relacionadas

El límite de un Estado en quiebre
Sergio J. Pérez Paredes

Sindicalismo y Estado

¿El paso del tiempo borra las heridas…  y las deudas tributarias?
Yafar Yamir Rodríguez Ramírez
TRIBUNA

¿El paso del tiempo borra las heridas… y las deudas tributarias?

Minorías en las carreteras, mayorías en  las urnas
Freddy Rivas Orozco
TRIBUNA

Minorías en las carreteras, mayorías en las urnas

Ciudadanía Digital en Bolivia: ¿Evolución o relanzamiento? Una aclaración para el aula

Masificación vs. Aprendizaje: La brecha invisible que separa a colegios fiscales de privados

franz_lazarte_columnista.jpg
Franz Lazarte Escobar

China propone estabilidad, EEUU lleva vacío y sanciones

10 años de aporte al Cambio Climático
Christiam Max Cordero Rocha
TRIBUNA

¿Tendremos nuevamente un ‘Gran San Juan’?

Noticias más vistas

Plugin Install : El widget de publicación popular necesita JNews - View Counter para instalarse

La Razón, medio de comunicación digital líder en noticias de Bolivia y el mundo, conecta a su audiencia a través de todas las plataformas digitales. Con una sólida presencia en redes sociales, programas de streaming innovadores, y el revolucionario e-paper, nuestro periódico digital inteligente, ofrecemos información confiable, ágil y al alcance de todos.

Síguenos en redes sociales:

Facebook
Twitter
Youtube
Instagram
TikTok
LinkedIn
Twitch
Threads
Whatsapp

Dirección: Colinas de Santa Rita s/n,
Alto Auquisamaña (Galpón de La Razón)
La Paz - Bolivia

Correo electrónico:
[email protected]

WhatsApp:
+591 71560184

© 2021-2025 COMUNICACIONES EL PAÍS S.A (Desarrollo web Arcadia SRL)

No Result
Ver todos los resultados
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Suplementos
    • MARCAS
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto