El 3 de abril se conmemora el aniversario de Camargo, capital de Nor Cinti, Chuquisaca. El nombre viene de uno de los mayores guerrilleros de la independencia, José Vicente Camargo. Sus habitantes tienen el honor y la responsabilidad de evitar el olvido de éste y otros héroes.
Norberto Benjamín Torres me sorprendió con su libro Vizente Camargo, el héroe de Cinti (Ed. Ciencia Editores, 2015), en el que sostiene que “en ningún documento o fuente primaria consultados se menciona al personaje como ‘José Vicente Camargo’. Firmó y rubricó como ‘Vizente Camargo’”. Con esta ortografía en el nombre se erige una estatua ecuestre de gran volumen en la plaza principal de Camargo.
El ilustre cinteño Carlos V. Romero, diputado por Cinti en 1883, autor del ensayo Apuntes biográficos del coronel José Vicente Camargo, de 1895, reimpreso en el libro Apoteosis de Camargo, Doscientos años del glorioso vencido de Arpaja, de Gustavo Jordán Ríos (Ed. Ciencia Editores, 2016), dice: “El 3 de abril… Camargo fue tomado prisionero (en Arpaja), herido de gravedad con un balazo y degollado por el mismo Centeno, en persona, que así manchó su triunfo y deshonró las insignias militares de soldado español que llevaba. Por este atentado lo calificó de ‘indecente’ el congreso general de las Provincias Unidas del Río de la Plata, en su manifiesto a las naciones de 25 de octubre de 1817”.
Gustavo Jordán cree que “(Arpaja) debe ser declarada por los poderes públicos como camposanto con la siguiente leyenda: Camposanto impregnado con la sangre de José Vicente Camargo, Villarruvia y 900 patriotas, caudillos inmolados por sus principios de emancipación y libertad por sus verdugos colonialistas: Buenaventura Centeno, Francisco Javier Olarría y Andrés de Santa Cruz”.
Hace algunos años se me ocurrió llamar al valle de Camargo la “Alhambra cinteña”, puesto que, desde el norte, a la altura de la hacienda de la Torre, y extendiéndose por una distancia de unos 100 kilómetros, hasta El Puente, en el sur (límite con Tarija), la cordillera occidental del valle está formada por cerros de laja roja que, junto a su montaña emblemática, el Cuchilluni, forman una cortina que protege al valle de los vientos y los cambios bruscos de temperatura, como los muros exteriores de ladrillos rojos secados al sol de la Alhambra española, en Granada. Por este motivo le dediqué unos versos que dicen: Alhambra cinteña/ de rojo ladrillo asoleado/ con epifanía del mismo color./ Roja la tierra de tu entraña/ un muro rojo te acompaña/ el parral vino rojo rezuma/ en el celaje rojo de la tarde./ Cinti de tierra, muro/ vino, celaje, todo rojo/ pintado por la tinta/ de mi sangre desbordada.
El producto emblemático de Camargo es el singani. Está hecho de uva moscatel de Alejandría y es un aguardiente fino, cuya elaboración sigue el mismo procedimiento del coñac francés o el brandy español, con la única diferencia de que no se lo añeja en barrica de roble francés. Con legítima pertinencia podríamos llamarlo nuestro “coñac transparente” o coloquialmente “agüita y parral”.
Humberto Molina Abecia es cinteño y médico.






