En nuestra plaza mayor de La Paz ya no estarían solos los símbolos de la arquitectura clásica europea producto de nuestro pasado colonial; en contraste, ahora se podrá leer nuestra historia política desde la colonia, la república y la presente plurinacionalidad que representa a nuestras naciones, otrora enterradas e invisibilizadas, reivindicando nuestro centro político como el crisol simbólico de nuestra historia, en un acto de revolución y autodeterminación. Así comenzó a planificarse el edificio que simbolizaría uno de los momentos más importantes de nuestra historia, como es la nueva Constitución (2009).
Su emplazamiento exigía una superficie de terreno mayor a la que se contaba en ese momento, por lo tanto el proceso de adquisición de predios aledaños debía iniciarse de inmediato. Por la magnitud del proyecto (todo el manzano) se decidió dividirlo en tres etapas, la primera en el solar de propiedad del Parlamento en la calle Colón, la segunda sobre los predios de la esquina entre las calles Colón y Comercio, y la tercera sobre la calle Ballivián. Debido al tamaño del futuro gran hemiciclo se decidió empezar el proyecto en sus dos primeras etapas y dejar la última para un futuro cercano.
El concepto arquitectónico que se desarrollaría debía involucrar a la mayor cantidad de profesionales del área, invitando a que el diseño exprese la estética y las culturas bolivianas, además de la función del Legislativo. Menuda tarea, pero encontramos una gran disposición de parte de arquitectos renombrados que junto a los colegios de Arquitectos de Bolivia y de La Paz planteamos el “Concurso de ideas arquitectónicas” (2011).
Es así que decenas de profesionales del país concurrieron a bosquejar el nuevo parlamento en sus tres etapas y el tribunal compuesto por representantes de los colegios de arquitectos, más la Vicepresidencia y el Legislativo, dieron como ganador al estudio arquitectónico Octopus, compuesto por Rodrigo León, Carmen Añamuro, Daniel Rivas, María Silva, José Autalio, Carmen Vera, Mayra Portillo y Cristian Sossa, con un diseño donde destacaba una gran plaza pública al nivel de la calle Ballivián y otra semipública en altura, que sumadas a jardines verticales hacían de su diseño concurrente con la idea de convivencia con la Madre Tierra, pero también aportaban con una solución figurativa sencilla y a la vez profunda: habían concebido el gran hemiciclo en un magnífico cubo, un sólido que representa la armonía de la Madre Tierra, asimismo la solidez y permanencia de la democracia como nuestro sistema político, es decir habían plasmado los fundamentos de la lógica plurinacional y de la Asamblea en un edificio estéticamente significativo. Posteriormente tomamos la decisión de dimensionarlo en 36 metros (36 x 36 x 36 metros), un cubo perfecto en alusión a nuestras 36 nacionalidades.
Su tamaño permitió desarrollar un gran hemiciclo donde ningún parlamentario sesione desde los pasillos y donde las personas invitadas tengan las suficientes comodidades para seguir las deliberaciones. También se emplazó en la gran terraza del noveno piso dos restaurantes con extensos jardines y un gran mirador para apreciar desde un entorno natural la belleza de La Paz. Para los actos más importantes, se definió incorporar un patio interior cubierto, que conecte, a través de una gran escalera imperial, el edificio Constitución con el nuevo edificio, lugar donde se rendirán honores a autoridades invitadas. Si bien se mantendrá el ingreso principal a través del edifico histórico desde la plaza Murillo, se determinó dotarle uno nuevo por la esquina entre las calles Colón y Comercio, un espacio abierto formidable que también realce el atrio de la Iglesia de la Merced situada en frente. En consonancia con las áreas verdes, se diseñó lo que hubiera sido uno de los muros verdes más altos de la región. Una pared vegetal de más de 40 metros de alto recubriendo la caja de escaleras sobre la calle Colón. Elemento que quedó truncado, ya que lamentablemente los técnicos a cargo no pudieron darle solución, además del siempre presente “recorte presupuestario” que evitó que se haga realidad.
Minihemiciclos con capacidad para 100 personas, parqueos con tres ascensores, la eficiencia energética y la posibilidad de ser un edificio inteligente, requerían una solución constructiva original, labor que no fue sencilla, pero se la encaró con mucha profesionalidad y será parte del siguiente artículo.
Javier Zavaleta López es arquitecto, exdiputado y exministro.






