El filósofo esloveno Slavoj Zizek, en el texto titulado Hollywood hoy, reporte desde el frente de batalla ideológico, señala respecto a la película titulada Batman, el caballero de la noche, de Christopher Nohlan, que “la necesidad de una mentira para mantener la moral pública es el mensaje final del filme: solo una mentira puede redimirnos”.
Recordemos que al final de la película, cuando el fiscal Harvey Dent se convierte en el criminal llamado “Dos caras” y luego de que Batman lo elimina, el policía James Gordon le dice a Batman que el Joker ganó, que logró quebrar al fiscal y volverlo un criminal. Entonces, Batman le dice a Gordon que no se puede dejar que el Joker gane, que debe acusarlo a él, a Batman, como el responsable de los crímenes de Harvey Dent, para mantener la moral de la justicia y la legitimidad del orden. Es entonces cuando Batman le dice a James Gordon, la frase en la que Zizek basa su análisis: “Tú vas a ir a por mí, porque eso es lo que tiene que ocurrir. Porque, a veces, la verdad no es suficiente”.
Zizek se pregunta: “¿no sugiere acaso, entonces, la gran popularidad de El caballero de la noche el hecho de que toca un punto sensible de nuestra constelación ideológico política: la indeseabilidad de la verdad? La pregunta que deberíamos hacernos es esta: ¿por qué, en este preciso momento, existe tal renovada necesidad de una mentira para preservar el sistema social?” Zizek plantea una pregunta lógica, pues quien buscaba que la verdad se revele era justamente el Joker. No olvidemos que en una parte de la película es este quien pide a Batman que revele su identidad, que se saque la máscara, en una alusión a que Batman juega desde la apariencia, escondido debajo de una máscara, escondido en las sombras. Lógicamente el Joker buscaba que la exhibición de la verdad pueda destruir el orden social.
Sin embargo, Zizek se concentra en mostrarnos esta pulsión misma de mentir. Mentir conforme a un fin, porque la verdad podría ser tan terrible que no solo no es deseada, sino que no es decible si pone en riesgo el orden y la idea misma de autoridad.
El orden, nos sugiere Zizek, no es algo que exista a priori, sino que es el resultado de múltiples intervenciones de poder y que solo se lo aprecia a posteriori, cuando el mismo permite llegar a la coherencia de una finalidad, donde lo valioso no es la verdad sino mantener y prorrogar este orden, que no es otra cosa que un estado de las relaciones de poder.
Yo me pregunto si ¿no es esta la idea que está detrás de aplicar las normas, no porque al hacerlo solucionen un conflicto, sino porque desobedecerlas puede poner en riesgo el orden social y la misma idea del Derecho?
Para Zizek, esta es la manera en la que funciona la ideología hoy, como una forma de conservar el orden.
Farit Rojas T. es abogado y filósofo.






