Karl Marx en una carta a Arnold Ruge enviada en 1843 (y publicada en 1844 en los Anales Franco Alemanes), respecto a la tarea pendiente del movimiento comunista para un verdadero cambio revolucionario, escribía lo siguiente: “Será evidente que el mundo ha estado soñando por mucho tiempo con la posesión de una cosa de la cual, para poseerla realmente, debe tener conciencia. Será evidente que no se trata de trazar una línea mental divisoria entre el pasado y el futuro, sino de concretar los pensamientos del pasado. Finalmente, será evidente que la humanidad no está comenzando una nueva tarea, sino que está llevando a cabo de manera consciente su antigua tarea”.
En estas líneas, Marx repasa una larga tradición de pensamiento sobre la potencia, que va de Aristóteles a Spinoza, y que se resume en la idea de que lo nuevo consistiría en hacer florecer lo antiguo, es decir que el verdadero cambio se encuentra en la existencia de un potencial revolucionario que yace en el pasado, se prorroga y se hace posible o explota en el presente. De esta manera, el cambio político no sería más que la actualización consciente de la potencia histórica de un pueblo, potencia que debe ser parte del programa político de un cambio revolucionario, siempre que el programa político tenga la lucidez y la mirada para leer este legado.
Marx hizo afirmaciones semejantes en el desarrollo de sus escritos, que lo llevaron a elaborar y reelaborar una teoría multilineal de la historia, que se la puede ver tanto en los borradores de algunos de sus escritos como los llamados “Grundrisse”, como en la “Contribución a la crítica de la economía política”, todos estos textos que Marx los redactó con mucha prudencia. A los modos de producción antiguo (o grecorromano) basado en la esclavitud, el feudal (o europeo) basado en la servidumbre, y el moderno (o burgués) basado en el trabajo asalariado, Marx introducía un modo de producción asiático (o precapitalista), basado en una forma de propiedad comunal. Marx enfatizó estas tendencias durante la última década de su vida. En sus notas de 1879 sobre Kovalevsky estudia las relaciones sociales y especialmente los cambios en las formas de propiedad comunal tanto en América como en la India, y en la carta de 1881 que Marx escribe a Vera Zasúlich, expone sus preocupaciones por explicar el potencial revolucionario de una situación dada, actualizada por la acción voluntaria.
Entonces, la potencia para Marx es siempre histórica, colectiva y polifónica, es decir, es parte de un movimiento que anula el estado actual de cosas o, dicho en otras palabras, es un recurso sin explotar que nos lega el pasado pero que habita inminentemente en la situación presente. Una especie de pasado presente que concibe las tareas pendientes para el futuro.
Farit Rojas T. es abogado y filósofo







