En octubre de 1962 se originaba la crisis de los misiles en la cual Estados Unidos inicia un bloqueo naval militar que evitó la instalación de misiles soviéticos en Cuba, debido a que disminuirían el poder de reacción de los norteamericanos en caso de una guerra; 60 años después, ocurre lo mismo con la inversión de papeles, ahora es Rusia la que trata de impedir que Estados Unidos, a través de la OTAN, instale misiles en Ucrania, porque la capacidad de reacción rusa se vería seriamente afectada.
Esta nueva confrontación de potencias mundiales está demostrando que las guerras actuales no solo utilizan armamento convencional, sino también “armas” comunicacionales y económicas, que bien utilizadas y manipuladas pueden causar igual o más daño al enemigo que las balas, pueden causar desmoralización de las tropas o desabastecimiento de las mismas.
En este aspecto, Europa y Estados Unidos decidieron proscribir las emisiones y reportajes en sus territorios de los medios de comunicación pro rusos (Sputnik y Rusia Today), vale decir que la población europea y norteamericana solo tendrá acceso a información que emitan las corporaciones como CNN, BBC, El País y otros, no podrán saber cuál es la posición de Rusia respecto al conflicto, les convencerán que históricamente Ucrania fue pretendida por Rusia, pero jamás les dirán que en 2014 el Gobierno ucraniano asesinó a 36 personas (la mayoría del Partido Comunista ucraniano, que fueron quemadas vivas).
Estas corporaciones (poseedores de la única verdad) dirán que la planta nuclear de Zaporizhzhia fue incendiada por el ejército ruso (puede que sea cierto), pero nunca podrán considerar la versión de que haya sido un accionar de las milicias ucranianas, ni qué decir de un aspecto racista de la Policía ucraniana que impidió la salida de estudiantes africanos de color bajo la consigna de que los negros tienen que defender Ucrania; los países “democráticos” y defensores de la libertad restringen la misma prohibiendo que sus ciudadanos conozcan la otra versión del conflicto, por más equivocados que estén.
En el tema económico se tiene un bloqueo financiero, sin embargo no se bloquea el abastecimiento de gas ruso a Europa; pese a esas acciones el precio del petróleo y el gas se disparó: solo como ejemplo, el precio del millar de metros cúbicos para Europa se elevó de $us 2.170 a $us 3.009, precio que debe pagar sobre todo la población europea; mientras que en EEUU la subida del crudo beneficia directamente a las exportaciones norteamericanas, y el desabastecimiento ruso del trigo a Europa también le beneficia ya que EEUU es uno de los mayores productores.
Ni qué decir del negocio de las armas, en el cual nuestros amigos norteamericanos son los que más se benefician; su industria armamentística nunca entró en déficit, el movimiento militar ahora no solo está en los ejércitos de los países, ya se tiene empresas privadas que ofrecen sus servicios de mercenarios profesionales para participar en guerras a favor de los que más pagan, y dentro de sus servicios también están los magnicidios.
La guerra es la peor expresión del salvajismo civilizado, muestra cómo los intereses de las potencias están por encima del sufrimiento humano, no hay nada más importante que expandir su hegemonía política y militar.
Miguel Ángel Marañon es economista.







