El martes 7 de junio, Gilad Erdan, el embajador de Israel ante las Naciones Unidas, fue elegido a la vicepresidencia de la Asamblea General de esta organización, coincidió con la emisión de un informe de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos declarando que la continuación de la ocupación israelí y sus crímenes en los territorios palestinos es la razón de la inestabilidad en la región. Esta elección del señor Erdan supone un medio adicional para otorgar inmunidad a los criminales israelíes y sus representantes, ampliando el área de impunidad de la responsabilidad y el castigo internacional.
La nominación de un grupo de países para presentar a Israel (la autoridad de ocupación colonial) en las Naciones Unidas como candidato del grupo para el cargo es una legitimación del sistema de ocupación colonial. Y una parte de este grupo todavía se niega a reconocer el Estado de Palestina y se reiteran presentando la candidatura de las autoridades de ocupación colonial a influyentes cargos internacionales. Esta designación se considera como un intento de normalizar el crimen y la impunidad en el sistema internacional, máxime cuando se produce en el contexto de una serie continua de intentos frenéticos por parte de los gobiernos de estos países para encubrir la ocupación colonial y protegerla de la rendición de cuentas por sus crímenes sistemáticos y crecientes contra el pueblo palestino y sus derechos nacionales.
Este paso y otros muchos que lo precedieron ponen de manifiesto la falsedad de las afirmaciones que se hacen por parte de estos países en cuanto a respetar y preservar los derechos humanos, así como la doble moral en el tratamiento de las cuestiones de derechos humanos a nivel internacional, lo que ahoga el sistema internacional de derechos. Este comportamiento se produce en un momento en que se impone un cerco político y financiero al pueblo palestino por parte de una serie de organismos internacionales que castigan a la víctima queriendo subyugar su voluntad política y falsificar su historia a favor del verdugo.
Elegir (el representante del Estado ocupante) en las Naciones Unidas como vicepresidente de la Asamblea General contradice la moral y la política de valores estipulados en la Carta de las Naciones Unidas, que exige un enfoque en sentido de hacer justicia a la víctima y no de recompensar al criminal por sus crímenes, de acuerdo con el papel de las Naciones Unidas como encargado del mantenimiento de la paz y de la seguridad internacional.
El Estado de Palestina instó a los Estados miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la necesidad e importancia de detener las políticas de doble moral y de aplicación selectiva del derecho internacional, así como del cumplimiento honesto y sincero de sus obligaciones morales y legales hacia los derechos del pueblo palestino.
La situación actual en Palestina no puede tolerarse con una ausencia de un horizonte político y sin la protección internacional al pueblo palestino. Las autoridades de ocupación israelíes evaden sus obligaciones conforme a los acuerdos firmados y a las resoluciones de legitimidad internacional. La continua escalada israelí contra el pueblo palestino, la demolición de sus casas, el asesinato diario de niños de nuestro pueblo indefenso, los crímenes de los asentamientos y el terror de los colonos, son una flagrante violación al derecho internacional. Todo esto lo practica Israel en Palestina y puede extenderse a muchos países de la región si el mundo no actúa antes de que sea demasiado tarde; las consecuencias serán nefastas para el mundo y no solo para los pueblos de la zona. No es posible seguir practicando la injusticia y repetir la tragedia de la Nakbah (La Catástrofe) del pueblo palestino.
Hay que trabajar para activar todas las herramientas políticas y legales, incluido el llamado a la Corte Penal Internacional a continuar con sus gestiones para enjuiciar y detener a la potencia ocupante para que rinda cuentas por sus crímenes y por el terrorismo organizado contra el pueblo palestino porque éste es el camino más corto para lograr la justicia. Erdan y otros líderes de la ocupación deberían estar en el banquillo y no en el asiento al frente de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.






