Reiteradamente los aspirantes a abuelos se quejan de las largas que dan sus hijos para convertirse en padres. Un abuelo, entre protesta y resignación decía “no sé cuándo los hijos pasaron de ser una bendición a ser una carga”, pensando en que las jóvenes parejas no se muestran ansiosas por agrandar sus familias, primero apuntan a tener vivienda, un auto y sobre todo tiempo libre para disfrutar de viajes, reuniones, capacitación sea universitaria o no, programar sus vidas sin ataduras. En su análisis de situación los jóvenes observan que los hijos suelen ser muy demandantes del tiempo de sus papás y eso requiere un esfuerzo y un cambio de planes que los posibles padres no están dispuestos a dar.
Jugar, contar cuentos, cambiar pañales, interrumpir el sueño por las noches, es decir constituir una familia y tener hijos ya no es una meta a corto, ni a mediano y muchas veces ni a largo plazo, no es una meta en sus vidas. Suelen argüir que traer hijos a un mundo enfermo por el calentamiento global, con crisis de agua, sequías, falta de alimentos, demasiada violencia, mucho desempleo, elevado costo de vida, es una verdadera irresponsabilidad. Dicen que prefieren no traer hijos para hacerlos sufrir, y aunque muchos lo digan con convicción, lo que está claro es que tienen miedo de afrontar la responsabilidad que conlleva criar un ser humano, atarse a un bebé, a un niño, a las exigencias de cariño y cuidado que se requieren para ayudarlo a crecer, para aprender con él.
Con mayor frecuencia los jóvenes adoptan mascotas y las cuidan como hijos, les entregan su dedicación y tiempo. Son distintas de las crías humanas porque no exigen tanto, no reclaman buen comportamiento, ni critican desde temprana edad las equivocaciones o los errores de los adultos que los concibieron. A pesar de todos los cuidados que prodigan a perritos y gatitos, esta decisión no conlleva la responsabilidad que reclaman los hijos. Los jóvenes ahora eligen no asumir la paternidad o la maternidad. ¿Tanto les marcó su experiencia como hijos, que ahora no quieren tenerlos?
Como fuere, en noviembre de este año la humanidad llegará a la cifra de 8.000 millones de personas, según Naciones Unidas; los Estados, a la par de esta cifra deben asumir su responsabilidad con el cuidado de sus poblaciones como su mayor riqueza. Asimismo, Bolivia necesita aumentar su población, con la previa condición de duplicar la atención a la gente que la habita, proporcionando mediante políticas públicas buenas condiciones de salud, educación, empleo digno, seguridad. Así los jóvenes estarán más dispuestos a cumplir los sueños de los aspirantes a abuelos que hoy les reclaman la alegría que traen los nietos.
Lucía Sauma es periodista.







