Del 15 al 17 del presente mes, se realizó el I Encuentro de Intelectuales Aymaras, auspiciado por la Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, la Universidad Pública de El Alto (UPEA) y la Universidad aymara Tupak Katari. Fue un encuentro propicio para estos tiempos, aunque el tema data de varios años atrás. En países como México, Guatemala, Ecuador, Colombia y Chile hay una amplia dinámica de discusión e investigación sobre el tema. Para el caso boliviano, es muy escasa la investigación y la publicación.
Recuerdo una frase de Fausto Reinaga en uno de sus libros, “es más difícil construir un intelectual que un presidente”. La expresión explica la formación ultra disciplinaria, la construcción de profesionales bajo los cánones occidentalizados. ¿Cómo transformar este producto académico? ¿Cómo descolonizar el colonialismo intelectual y sus prácticas conservadoras tan arraigadas? La apuesta de los organizadores fue por la investigación-reflexión y en este sentido hubo seis mesas y se expusieron alrededor de 100 ponencias escritas.
Fuera de esta forma de participación hubo un acto inaugural y una conferencia el día del inicio del evento. Los asistentes fueron personas de distinta condición, como provenientes de las provincias, pero también de las ciudades. Este perfil marca una gran diferencia, en relación a otros encuentros académicos. Ser activista y a la vez investigador es una de las particularidades de los pensadores aymaras. Otro hecho destacable fue desarrollar el evento en aymara y en castellano. Este último idioma como lengua franca de comunicación, para no quedar encerrado exclusivamente en lo local.
Es preciso profundizar más la dinámica iniciada. Por ejemplo, ¿cómo ya no tener más mesas escindidas por profesiones, disciplinas y apostar por temáticas integrales y conectadas con la realidad compleja? En futuros encuentros, ¿cómo serían las mesas integrales, por llamar de alguna manera? Es preciso recoger la gran experiencia de los conocimientos de los pueblos ancestrales, la ciencia de la pre-colonia, pero también la realidad mundial, devastada por formas de colonialismo.
Insisto en quitar las fronteras disciplinarias impuestas por la modernidad académica occidental. Incluso hoy, pensadores occidentales críticos como Édgar Morin desafían con la interdisciplinariedad a las monodisciplinas. Es importante incorporar los conocimientos que no han estado presentes en este primer encuentro, como la medicina, las tecnologías de las ingenierías e incluso las artes y la literatura. Occidente siempre se ha vanagloriado de que ha construido las “ciencias duras”, incluso llamándolas científicas. Pero, la pandemia del COVID-19 nos ha permitido ver que la cientificidad occidental fue un fracaso. Porque no existe una vacuna contra el COVID-19 que pueda defender al ser humano al 100%.
Otra apuesta para profundizar este tipo de encuentros son las metodologías de investigación. ¿Cómo encaramos con nuevas metodologías y métodos? ¿Cómo realizamos otras formas de investigación? Las metodologías y sus métodos, por consiguiente su epistemología, están en cuestión. Recuerdo a la intelectual indígena maorí Linda Tuhiwai Smith, en su libro A descolonizar las metodologías, quien enfatiza que la palabra investigación es de las más sucias, por su connotación de ser una herramienta que ha servido para conocer y sojuzgar pueblos, para la apropiación del conocimiento y los valores de los pueblos colonizados. ¿Cuánto de nuestra práctica investigativa aún tiene esta vena colonialista?
La llamada intelectualidad aymara y de otros pueblos tenemos que entablar discusión con las corrientes del pensamiento del mundo. Aún somos reproductores de ideas y categorías foráneos, porque haciéndolos nos consideramos que estamos a la par de lo más avanzado de la “ciencia”. Hecho que nos ha llevado y lleva a ser los mejores repetidores, aunque sea de manera burda. ¿Qué ejes del pensamiento ancestral descolonizador podemos compartir con el mundo?
Pasir urunakanxa, nayrir jach’a tantachawiwa utjawayi. Jiwas markan lup’irinakawa wali suma arsusiwayapxi, amtawayapxi. Jallalla.
Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.






