Antes del proceso de nacionalización de los hidrocarburos, YPFB estaba convertida en una empresa residual sin potestad en la toma de decisiones. Tras la promulgación de la Ley 3058 y el Decreto de Nacionalización, a partir del cual el Estado recupera la propiedad de los hidrocarburos, YPFB asume la cadena productiva desde la exploración hasta la comercialización e industrialización; no obstante, la estatal se encontraba muy debilitada debido a que en el periodo de administración neoliberal —del que fue parte Álvaro Ríos (2003- 2004) y otros que ahora opinan, cuando no incrementaron una molécula de gas a la producción o gestionaron un centavo en la inversión al sector de los hidrocarburos que manejaron—, se desmanteló a YPFB, dejándola sin capacidades técnicas para la operación de la cadena productiva y mucho menos asumir su operación de los campos. Bajo este contexto, el Estado asumió la tarea de restaurar a la estatal, tarea que inició en 2007.
Uno de los retos que asumió YPFB en materia exploratoria fue la incorporación de nuevas inversiones, y en este sentido se suscribieron más de 60 convenios de estudio y/o planes iniciales de exploración para realizar evaluación de oportunidades exploratorias en bloques como Azero, Huacareta, Itacaray, Isarsama, San Miguel, por mencionar algunos.
Asimismo, a partir de 2006 se perforaron más de 70 pozos exploratorios, por ejemplo: Huacaya-X1D, Kanata Este-1, Tacobo-X1002, Aqio-X1001, El Dorado-X3ST.
Se proyectó la exploración a largo plazo, por lo que se realizaron estudios de magnetotelúrica en el Subandino Norte (2016- 2017), geoquímica en el Altiplano (2017), sísmica en el Altiplano (2016-2017), aerogravimetría y aeromagnetotelúrica en el Altiplano (2017), sísmica Río Beni Fase 2 (2015-2018), sísmica Río Beni Fase 1 (2014-2016), sísmica Nueva Esperanza (2015-2017), aerogravimetría y aeromagnetometría Subcuenca Roboré (2017), geoquímica Roboré (2017), sísmica San Telmo (2016-2018), magnetotelúrica Subandino Sur (2016-2017), entre otros.
La empresa Beicip Franlab realizó estudios con YPFB desde 2014 hasta 2018, buscando oportunidades exploratorias en el territorio nacional, por lo cual se determinó que Bolivia cuenta con un potencial (Yet to Find-por descubrir) de 12 TCF de gas y 4,5 Bbbl en la cuenca Madre de Dios, 2,3 TCF de gas en el Subandino Norte, 16 TCF de gas y 470 MMBBL en el Boomerang, 4,8 TCF de gas en Pie de Monte, 24,4 TCF de gas en el Subandino Sur, entre otros, haciendo un total de 136 TCF de gas y 17 billones de barriles de petróleo.
Asimismo, en 2015 se promulgó la ley de incentivos, resultado de la firma de 12 contratos de servicios petroleros, con un compromiso de inversión de $us 6.900 millones; asimismo, cuatro adendas a los contratos de servicios petroleros con compromiso de inversión de $us 993 millones y cuatro cesiones de contratos de servicios petroleros, con inversión comprometida de $us 442 millones.
Estos contratos de servicios petroleros, adendas y cesiones tuvieron como resultado un compromiso de inversión en el orden de $us 8.355 millones (autorizados y aprobados por la ALP), el mayor en las últimas décadas, además en un periodo donde los precios de GNL eran bajos y con baja nominación.
Uno de los resultados fue la cesión Aquio Ipati del campo Incahuasi, que desarrolló la interconexión del pozo ICS3 (actualmente produciendo); la perforación e interconexión del pozo ICS 5 (actualmente produciendo), y la ampliación de la planta de Incahuasi de 6 a 11 MMmcd, actualmente procesando hasta 11 MMmcd.
Asimismo, se suscribió una adenda para el bloque Caipipendi, en el que Repsol comprometía una inversión de $us 350 millones en actividades exploratorias o $us 500 millones en actividades de desarrollo durante los siguientes cinco años, por lo cual se perforaron los pozos Boyuy, éxito exploratorio importante ya que rompe paradigmas y prejuicios sobre la exploración, que permitió el hallazgo del sistema petrolero a niveles profundos, por lo tanto representa un éxito en el ámbito geológico, técnico y operativo, cuyos resultados permiten confirmar la existencia de un sistema petrolero en los bloques Iñiguazu y Margarita Sur, además de un posible gran reservorio profundo en todo el Subandino Sur.
El gas natural seguirá siendo por muchos años el energético de transición hacia las energías limpias y su demanda seguirá vigente en el mundo. Esta coyuntura energética debe ser aprovechada por Bolivia empleando nuevas estrategias para atraer inversiones exploratorias acordes al contexto actual, considerando nuevas formas de incentivos y/o contextualizando el régimen fiscal, de tal forma que se abran nuevas rutas que visibilicen la exploración hidrocarburífera.
Luis Alberto Sánchez Fernández es ingeniero, consultor y exministro de Hidrocarburos.







