Vivimos días de conflictividad y turbulencia política y no es casual, porque los grupos conservadores y racistas del país no duermen, porque siempre intentan rearticularse plenamente con la intención de desestabilizar al gobierno de Arce y Choquehuanca e incluso no descartan aventurarse en otro golpe de Estado, ¿similar al de 2019?
El Comité Cívico de Santa Cruz y sus pequeñas filiales son el pivote de esta nueva arremetida política. Están utilizando la realización del Censo en 2023 como justificación y así generar malestar en el país. Pero, detrás de esta fachada, también están otros actores, como la presencia de los cooperativistas mineros que bloquearon el centro de la ciudad de La Paz, con demandas económicas liberales.
Hace varios años, los cooperativistas mineros dejaron de ser actores comprometidos con el pueblo y el país. Hoy ya no son los “revolucionarios”, como otrora. Optaron por la línea capitalista depredadora de la última generación, contaminando los ríos. En estos días que bloqueaban, hubo varias denuncias sobre cómo repartían cascos o guardatojos flamantes, ¿será a sus afiliados o personas camufladas como cooperativistas? Después de hacer un vistazo por los lugares del bloqueo, tengo serias dudas si todos los que obstaculizaban en las calles céntricas de la ciudad son mineros, pues los vi muy citadinos de “caritas cuidadas” e incluso el uso de los flamantes guardatojos hace denotar que jamás los utilizaron antes. Otro dato, no los vi p’ijchar o masticar la hoja de coca y casi todos estaban ocupados con sus celulares de última generación. Entonces, ¿son realmente mineros o se hicieron pasar por cooperativistas?
Ni qué decir de la Federación de Maestros Urbanos de la ciudad de La Paz, encabezada por la línea trotskista, que tomaron las oficinas de Ministerio de Trabajo pidiendo ser reconocidos como eternos dirigentes. ¿Por qué no aclara este lío el ministerio citado? ¿Es mera casualidad que hayan confluido en un día los conflictos, incluido el de Santa Cruz?
El paro del Comité Cívico de Santa Cruz no es contundente como se autocalifican y está sostenido con medios económicos, es decir, financiados por los empresarios agroindustriales y sus seguidores. Los que bloquean, que es un decir, porque es simplemente el colocado de unas sogas o pitas, llantas y otros enseres como obstáculos para que no transiten los medios de transporte. Además, cínicamente siguen funcionando las fábricas de la gente del comité con permisos especiales para la circulación de los trabajadores. ¿Cuánto pagan por un día a un/a bloqueador/a? Seguramente, la Unión Juvenil Cruceñista, brazo armado y de choque racista del comité, está camuflada en medio de estas movilizaciones.
Lo más patético es el accionar de la dirigencia del comité (por ejemplo, Calvo y sus séquitos), empresarios que apenas utilizan el lenguaje adecuado para la declaración pública y menos pueden usar la expresión correcta en una negociación. El gobernador Camacho sigue pensando que es parte del comité. O el rector de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, Vicente Cuéllar, hace el honor de representar a un racista y discriminador como fue Gabriel René Moreno. A los que quieren conocer al verdadero Moreno les sugiero leer su libro Nicomedes Antelo, publicado por la universidad citada en 1960.
Incluso no es casualidad que la Federación Boliviana de Fútbol esté actuando solapadamente como con afanes políticos trogloditas, pues el accionar es claro. Si el lío es en Santa Cruz, ¿por qué no se juegan los partidos del torneo clausura de fútbol profesional en los otros departamentos? Entre empresarios se colaboran y, en este caso, existe la intención de generar un ambiente de zozobra y de incertidumbre en el país y en cualquier actividad.
Finalmente, hay muchas voces desde diferentes medios de comunicación que sugieren que el presidente del Estado Plurinacional, Luis Arce, tiene la autoridad de aplicar el artículo 138 de la Constitución, que señala: “En caso del peligro para la seguridad del Estado, amenaza externa, conmoción interna…, la Presidenta o el Presidente del Estado tendrá la potestad de declarar el estado de excepción…” Pues se cierne el peligro paulatino de sepultar la democracia por los grupos cívicos y sus seguidores, que siempre han apostado por la dictadura capitalista.
Jichhurunakax wali llakisiñawa. Wasitampiwa uka q’ara, misti jaqinakaxa uñkatapxistu. Jach’a qamir masinakapampixa wali t’unjañ munisti. Arsusiñasawa ¿ janicha?
Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.






