El Carnaval de Vallegrande se inicia meses antes de la fecha establecida en el santoral, es cuando los aires vallegrandinos se impregnan de aromas a quirusilla, yana yana, sawuinto, gargatea y otros frutos silvestres que están siendo procesados en deliciosas mistelas (licores) para el deleite de visitantes y locales.
Ya la fiesta como tal se inicia en la tarde del Sábado de Carnaval con la Entrada Estudiantil, importante por el rescate de las tradiciones y costumbres vallegrandinas, donde los jóvenes de todas las unidades educativas se organizan en comparsas demostrando su alegría y sus habilidades en la danza. Las diferentes comparsas están acompañadas de carros alegóricos que muestran las particularidades de la cultura vallegrandina.
El Domingo de Carnaval, en horas de la mañana se realiza el Corso Infantil, reunidos en comparsas de diferentes edades y acompañadas de carros alegóricos y reinas que también buscan rescatar las tradiciones de Vallegrande. Aquí se puede percibir la transmisión de las costumbres de generación a generación, pues los niños son hijos de los comparseros que participarán en el Corso Grande de la tarde, el cual se inicia con el paso la Caballería; luego se desarrolla el desfile de las comparsas con carros alegóricos y sus respectivas reinas, representando las costumbres más tradicionales.
El Lunes y Martes de Carnaval, cual horario de trabajo, a las 08.30 comienzan a escucharse las orquestas y bandas invitando a los comparseros a iniciar el recorrido por las calles de Vallegrande y a las casas de visita, donde la comida vallegrandina hace su gran debut, y ahí el paladar del carnavalero descubre el asadito colorau, las k’jaras, la chanfaina, el asado de cordero o el charque vallegrandino. La alegría de pronto se disemina por todo el pueblo, y al ritmo de alegres coplas, los carnavaleros comparten su alegría y sus bebidas típicas.
El Miércoles de Ceniza, de la misma forma que el lunes y martes, los comparseros inician en primeras horas de la mañana el recorrido por las calles, pero esta jornada tiene una connotación particular, siendo que es el último día, se visibiliza la nostalgia por el Carnaval que ya se va, por eso parecería que la alegría y ansias de compartir entre amigos es más explosiva. En la tarde se realiza el Entierro donde cada comparsa se traslada en las afueras para recoger flores de carnaval, huiros (tallo del maíz) y ramas de plantas de maíz, para enterrar al elegido de la comparsa, que generalmente es el forastero que llega por primera vez. Así el Entierro se realiza en la plaza 26 de Enero, donde varias de las damas de la comparsa se visten de negro y simulan ser las viudas del difunto, emitiendo llanto cual plañideras. El difunto es enterrado en la pila de la plaza y al contacto con el agua lo revive y se desata la alegría nuevamente.
Y un aspecto que no se puede dejar al margen del Carnaval de Vallegrande es la tradicional Ambrosía, que se puede realizar en cualquier madrugada de los cinco días de Carnaval, esta se constituye en una de las principales costumbres vallegrandinas y consiste en ordeñar las vacas y mezclar la leche caliente con singani, canela molida y azúcar, logrando de ese modo una bebida única, no solo por su sabor, sino por el paisaje, la música típica, la gente amable y la incomparable sensación de estar en un lugar exquisito. La actividad esta amenizada por las “tocpinas” que interpretan batallas de coplas y músicas tradicionales.
Finalmente, el domingo siguiente se da fin a esta alegre fiesta con el Carnavalito. En esta actividad se realiza la lectura de El Bando, un texto lleno de rimas burlescas que hace mofa principalmente de personajes políticos y públicos. De esta manera se despide el Carnaval en Vallegrande, uno de los más alegres de Santa Cruz, de Bolivia y del mundo, declarado en 2014 “Patrimonio Cultural Inmaterial Boliviano”.
Pero además de la alegría y tradición, uno de los aspectos más sobresalientes del Carnaval es el reencuentro entre los coterráneos que llegan desde diferentes lugares del país y del exterior; acogiendo a quien quiera participar, sin ningún tipo de distinción. Los comparseros se mezclan entre sí y aún los que no forman parte de una comparsa salen junto a la banda a bailar y disfrutar cinco días inolvidables, como se expresa en esta copla:
“Carnaval quisiera/ dos veces al año/ uno de a piecito/ otro a caballo”
Lupe Meneses Peña es vallegrandina y gestora cultural.







