Uno de los hechos lamentables más difíciles de entender son las violaciones grupales denunciadas hace poco en una unidad educativa privada de la ciudad de Santa Cruz, situación que muestra, una vez más, que algunos colegios no siempre son un lugar seguro para los menores, como tampoco lo es en muchos casos el hogar, donde suceden la mayor parte de las agresiones sexuales cometidas en contra de menores.
Nos preguntamos por qué suceden estos hechos y si todos los padres los rechazamos rotundamente, sobre todo recordando la forma en que reaccionaron algunos en defensa de sus hijos agresores, que hace un tiempo fueron denunciados por cometer una agresión sexual grupal también en la capital cruceña. Eso lo veremos cuando se descubra quiénes fueron en esta ocasión los agresores, quienes se ocultaron detrás de máscaras blancas.
Sin embargo, sin duda, cuando los padres enviamos a nuestras hijas e hijos a estudiar, lo hacemos para que adquieran educación y en ningún momento pensamos que les pueda pasar algo tan difícil de entender y de aceptar como una violación.
Surgen muchas preguntas como ¿qué haríamos si le pasara algo así a nuestros hijos?, ¿qué debemos hacer en estos casos?, ¿cómo podemos cuidar a nuestros pequeños tesoros tanto de estudiantes como de maestros o administrativos que podrían hacerles daño?
Para entender estos temas, podemos considerar el trabajo que hizo Jesús de la Torre-Laso titulado ¿Por qué se cometen agresiones sexuales en grupo? Una revisión de las investigaciones y propuestas teóricas, de la Universidad de Salamanca de España, que nos indica que debemos analizar múltiples aspectos como factores individuales, entre los cuales están predisposiciones biológicas, preferencias sexuales y rasgos de personalidad, así como procesos grupales como la dominación social, la desindividuación y el pensamiento en grupo.
Pensamos que los padres que hacen un esfuerzo económico para llevar a sus hijos a unidades educativas privadas no sospechan que van a encontrar a jóvenes con problemas psicológicos tan grandes y tampoco que algunos se dejarán llevar por el grupo para realizar acciones negativas, poco sanas y hasta delictivas.
Otros temas a considerar según el estudio realizado son la internacionalización de factores socioculturales, actitudes y creencias, entre los cuales está el patriarcado y sobre todo el machismo, que tanto daño nos hace como sociedad y que debemos seguir trabajando para cambiar entre todas y todos.
Finalmente, en el contexto subcultural del grupo pertinente, se deben tomar en cuenta aspectos como el uso de desinhibidores y la hostilidad hacia el grupo de víctimas, por lo que no podemos negar que existe venta y consumo de drogas en las unidades educativas y que es importante rechazar la hostilidad hacia otros que pueden convertirse en víctimas, sino al contrario, pedir a nuestros hijos que siempre se apoyen para defender a los menos fuertes.
Todo lo señalado nos lleva a cuestionar lo que está sucediendo en la sociedad cruceña y boliviana en general, aspecto que seguramente promoverá que las universidades bolivianas realicemos muchos estudios sobre todo para diseñar estrategias de intervención y de prevención de este tipo de situaciones.
De manera inmediata, es un tema que nos debe hacer reflexionar como padres tomando en cuenta que nuestros hijos nos imitan y también debemos analizar el papel que juega el consumo de mensajes a través de los medios de comunicación, los juegos electrónicos y las redes sociales, a los que están expuestos también los menores, porque llama la atención que los denunciantes señalaron que los obligaron a ver pornografía varias veces.
La comunicación y los valores como el respeto a los demás, la solidaridad y la valentía para luchar contra las injusticias son, sin duda, algunos de los aspectos que los padres tenemos que mejorar con nuestro ejemplo para ayudar a nuestros hijos a evitar este tipo de situaciones.
El apoyo de la familia de los valientes niños que denunciaron los hechos de agresión sexual en Santa Cruz de la Sierra es, sin duda, un gran ejemplo que debemos seguir todos los padres y madres no solo de este país, sino del mundo.
(*) Óscar Heredia Vargas es rector de la UMSA







