La sequía es una realidad en el territorio nacional. A pesar de ello, los campesinos esperan la lluvia o un milagro de nieve y preparar los suelos para la siembra. Oruro, el departamento productor de quinua, ha declarado escasez de agua. Es una mala noticia para el futuro de la quinua en el país.
Es cierto que el agrio de la quinua es la saponina, pero lo más agrio para la cadena productiva de la quinua en Bolivia se viene con el fenómeno de El Niño, mientras dos grupos de interés se movilizan para tener la sede del Centro Internacional de la Quinua (CIQ) , la realidad es que solo quieren un lugar de cuoteo para su gente y no para cambiar la amarga realidad que se avecina para la cadena productiva de la quinua: tierras con rendimiento de 600 kg por hectárea, tierras pobres por el monocultivo de 10 a 30 años, uso de químicos, tierras deforestadas y reducción de exportaciones.
El CIQ nació a la medida de quienes la fundaron y el Año Internacional de la Quinua (2013), según campesinos y académicos, fue la entrega de un recurso valioso a las grandes transnacionales de las semillas. Muchas universidades, gobiernos europeos, asiáticos y norteamericanos tienen sus semillas adaptadas a sus regiones. Ahí están los datos de países que venden semillas a nivel internacional. Esto, porque después del auge de los precios que rondaron los $us 7.000, esos países inyectaron muchos recursos e inversiones en I+D y lograron el ADN en 2017 para tener su propia producción regional.
En nuestro país se habla de la Denominación de Origen como una tabla de salvación, pero son más de 10 años que no se logra esto. La gente se pregunta ¿es negligencia de alguien?, pues, al parecer, la responsabilidad es de todos los implicados que dejaron pasar el tiempo, empresarios, productores y burócratas. Así, el simbólico nombre de quinua real fue apropiado como marca para otras empresas a nivel internacional y localmente es únicamente un discurso.
El CIQ no tiene como justificarse, solamente organiza eventos locales y sus mínimas publicaciones publicitarias son solo en español y nada en aymara, quechua o guaraní, lenguas oficiales del Estado Plurinacional y peor, nada en inglés, francés u otro idioma internacional.
Las investigaciones del CIQ no tienen el nivel de doctorado para ser reconocidas internacionalmente. Sus directores, antes y ahora, no tienen nada de aporte con influencia académica internacional a los problemas reales de la quinua.
El último evento que realizo el CIQ con otras instituciones fue el Día del Consumo Nacional de la Quinua. Un evento donde fueron más funcionarios y músicos que consumidores. ¿Cuál es el nicho de mercado al que apuntó? ¿Cuál fue la estadística que valida ese evento? El consumo de la quinua merece un trabajo constante a diferentes niveles y en todos los medios.
La sede del CIQ no es la prioridad, sino la campaña para la quinua 2023-2024. ¿Cuáles son las estrategias consensuadas a nivel de producción y promoción de la quinua real? Un año más de subvenciones en diésel de más de $us 1 millón a ese sector, sin plantear ninguna meta a esos empresarios.
La estructura social del sector de la quinua y sus conflictos se dan entre residentes y estantes, entre simples campesinos, empresarios rurales e intermediarios con más hectáreas y tractores, como indican investigaciones del Cedla y publicaciones de la Vicepresidencia. En medios internacionales como la DW, France 24 o BBC nunca se habla en público de la desigualdad socioeconómica de esas regiones. Mientras en La Paz las ONG y la ayuda al desarrollo de los países industrializados destrozan el ayni y está siendo sustituido por medidas neoliberales como el apoyo a la creación de empresas rurales y el alambrado de cada parcela, lo que causa sufrimiento a las vicuñas y llamas que buscan agua limpia.
En resumen. Bolivia no desarrolló una estrategia para la quinua a nivel sustentable o a largo plazo. Existen muchos responsables del estado desastroso y languideciente de la quinua real. Las soluciones comienzan con la adopción de la siembra o agricultura regenerativa, aunque existen excepciones, pero eso está lejos de la visión de los tecnócratas del CIQ, el Iniaf, la universidad, entre otros. Se tiene que hacer un cambio de visión estructural en la cadena productiva de la quinua y que el CIQ no siga siendo el Centro de Incoherencias Quinueras.
(*) Wálter Prudencio Magne es máster en Innovación y Competitividad en la UASB






