Recientemente, el presidente constitucional Luis Arce, en conferencia de prensa con medios de comunicación nacionales, abordó varios temas, pero sobresale el punto final en que hizo referencia a comentarios que buscaban restar importancia a su trayectoria profesional.
Podemos destacar una acertada respuesta, asemejando a una gran verdad primaveral que dice “así como las promesas de los amores juveniles las palabras lanzadas al viento sin acciones concretas se quedan en el olvido, y lo que queda y lo que realmente cuenta son los hechos y los resultados”.
Así, con gallardía, seguridad y humildad nuestro Presidente supo responder que no importa cómo lo llamen porque los resultados que provienen de la reinstauración del Modelo Económico Social Comunitario Productivo son concretos y contundentes.
Asimismo, puso de manifiesto tres indicadores que bastaron para consolidar nuestra posición como una economía encaminada a su reconstrucción.
En primera instancia, nuestro país cuenta con una mayor dinámica económica; en dos años de gestión el crecimiento promedio del Producto Interno Bruto (PIB) fue de 4,8%, superior inclusive al registrado en 2019 y obviamente revirtiendo totalmente la recesión económica que se vivió en 2020. Aunado a eso, el Banco Mundial prevé que el crecimiento de Bolivia se sitúe entre las tres principales economías de la región.
En segundo lugar, en un contexto donde los países y principalmente la población más vulnerable sufre los efectos de las presiones inflacionarias a nivel mundial, en Bolivia contamos con estabilidad de precios e inclusive podemos galardonarnos como la economía con el nivel de inflación más bajo de la región y uno de los más bajos del mundo.
En las palabras del Presidente se denota que hay un Estado dispuesto a hacer todos los esfuerzos para mantener la estabilidad como escenario ideal para mantener niveles de crecimiento económico sostenidos.
Y, en tercer lugar, pero no menos importante, queda que producto del crecimiento económico y la estabilidad de precios se generan nuevas oportunidades, por lo que el empleo ha mejorado en el país y prueba de ello la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) elaboraron un índice de recuperación del empleo a niveles previos a la pandemia, situando a Bolivia como el país en toda América Latina y el Caribe que recuperó de mejor forma los niveles de empleo previos a la emergencia sanitaria.
Sumado a esto, al tercer trimestre de esta gestión Bolivia se sitúa como el país con el menor nivel de desocupación de toda Sudamérica.
Resaltan estos tres grandes logros de la gestión del presidente Arce, posicionando a Bolivia a nivel regional y mundial como un referente, y no solo eso, sino que nos encaminamos al proceso de industrialización como un actor importante en la transformación del planeta, con el cambio de la lógica de la matriz energética, Los buenos indicadores económicos y sociales se constituyen en hechos concretos en favor del pueblo boliviano y no son solo palabras; pueden llamarlo como quieran, pero los resultados hablan por sí mismos.
Lizeth Viscarra López es ingeniera comercial







