El poder del movimiento político y la ciencia política en la Madre Tierra, Pachamama, tiende a un equilibrio resultado de un encuentro problemático, tinku; para complementar los opuestos, chachawarmi, de las fuerzas y energías en el tiempo y espacio, pacha ajayu. El poder del movimiento político originario campesino viene de relaciones con las divinidades tutelares en el idioma del territorio relacional, el ayllu. En el libro La caída de Goni, Felipe Quispe se refiere a que las personas pidieron cha’ma, fuerza, y qamasa, energía: “Esta revuelta indiana-campesina se inauguró con yatiris, laykas, con incienso, con kupala y dulce mesa” (Quispe 2013, pág. 10). Sobre este accionar, Pedro Portugal expresa que “el ritualismo como arma de combate en manos del colonizado es liberador“ (Revista Pukara, julio 2013). Efectivamente, se liberó a Bolivia del colonialismo dirigido por Sánchez de Lozada con cha’ma y qamasa en 2003.
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La dedicación a la Madre Pachamama se representa en las relaciones animistas referidas al vínculo ceremonial pertinente entre ser humano-naturaleza y la vida, pacha. El animismo, como doctrina mística, interpreta que todos nosotros seres (rayos, montañas, lagos, etc.), tenemos ajayunaka, almas. Es un vínculo político-espiritual no percibido por las ciencias biológicas-ambientales, geográficas-político ecológicas, incluyendo al ecosocialismo, y ni por el socialismo comunitario. Estas relaciones con la Pachamama, en la práctica, son la base de la sabiduría ancestral milenaria de los pueblos y naciones originarias, estableciéndose como imperante vínculo mantenido por generaciones desde miles de años antes de la colonización. Estas prácticas ritualistas son tan poderosas que pueden hacer ganar guerras, como la “guerra del gas” en 2003: “El carnicero Gonzalo Sánchez de Lozada ha renunciado a la presidencia y se escapa igual que un delincuente en un helicóptero, primero a Santa Cruz y desde ahí a Miami…” (Quispe 2013, pág. 113).
La ciencia política estudia las relaciones, humanas y no humanas, de poder. La ciencia política está entre la teoría y la práctica, estudiando el poder que participa de la organización en la relación sociedad-naturaleza. El poder político del Estado Plurinacional está, en parte, en el presidente Luis Arce y el poder del MAS-IPSP está, en parte, en Evo Morales. Ellos representan legítima y legalmente a centenas de miles de personas. En cuanto a las relaciones no humanas de poder, ellas son relaciones entre personas y seres tutelares naturales en ciertos tiempos (espíritu) y espacios (materia). Todas las relaciones de poder están entretejidas en la vida en su totalidad, pacha.
Estamos como sociedad en un proceso histórico traumático que requiere tratamiento y sanación. Simón Yampara en su libro Suma Qama Qamaña se refiere a un trauma histórico irresuelto; el gráfico 11 muestra una secuencia espiralizada que termina con Víctor Hugo Cárdenas-Gonzalo Sánchez de Lozada, Evo Morales-Álvaro García (Yampara, 2016, pág. 186) y actualizando: Luis Arce-David Choquehuanca. Persistiendo el “trauma”, un radical indianista-katarista y una figura renovadora marxista-leninista, no eurocéntrica, se impondrían para el binomio presidencial 2025. Por eso, el binomio presidencial exige ser definitivamente indígena y comprometer a una figura socialista estatista que sepa de teoría política en la academia para que sigamos sanando ese trauma colonial. Carlos Macusaya, referente indianista, sobre la Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) representada por Felipe Quispe en 2003, promovió la idea de que los indios deben ser gobierno (Macusaya Cruz, 2018).
El cientista político Hervé Do Alto indica que el MAS-IPSP está entre un partido político y un movimiento social: “…según el escenario donde actúan los miembros del instrumento político tienden a adoptar una lógica de acción más afín al campo político o al espacio de los movimientos sociales… el campo político en tiempos de estabilidad, el espacio de los movimientos sociales en tiempos de crisis…” Esta simultaneidad cuestiona a la literatura clásica sobre el límite establecido por la academia en lo que se refiere a la acción contestataria y la acción partidaria. A pesar de que Do Alto escribió eso en 2008, estas ideas están vigentes: el MAS-IPSP desafía a todo límite académico, especialmente ahora después del décimo congreso en el que se eligió como candidato a Evo Morales.
(*) Moory Romero es militante de la vida







