El viernes 31 de mayo, el presidente estadounidense Joe Biden, en un discurso pronunciado en la Casa Blanca sobre la situación en Medio Oriente, dijo que Israel había presentado una propuesta para un alto el fuego sostenible en Gaza que constaría de tres etapas y pondría fin al conflicto que lleva más de ocho meses en marcha.
La primera fase duraría seis semanas y comenzaría con el cese de hostilidades. Durante esta fase se liberarían mujeres, niños, ancianos y los rehenes heridos, se produciría la retirada de las fuerzas de ocupación israelíes de zonas densamente pobladas de Gaza y el regreso de los gazateís a sus hogares en todas las zonas de Gaza, incluido el norte, también se incrementaría el número de camiones cargados con ayuda humanitaria a 600 por día.
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Durante estas seis semanas, Israel y Hamás negociarán los arreglos necesarios para llegar a la segunda fase en la que se produciría un alto el fuego permanente. Biden reconoció que hay «una serie de detalles» que deben negociarse para pasar de la primera etapa a la segunda porque Israel quiere asegurarse de que sus intereses estén protegidos.
La segunda fase incluye la liberación de los rehenes restantes, incluidos los soldados varones. En esta fase Israel retirará todas sus fuerzas de Gaza siempre que Hamás cumpla con sus obligaciones y “el alto de fuego temporal se convertirá en un cese permanente de las hostilidades”.
La tercera fase contempla el plan de reconstrucción de Gaza y la liberación de los últimos rehenes.
Biden destacó que esta es la oferta que ahora está sobre la mesa. El presidente estadounidense dijo que la continuación de este conflicto agotará las capacidades de Israel y aumentará su aislamiento, destacando que este acuerdo conducirá a la calma en la región, incluida la conclusión de un acuerdo histórico entre Israel y el Reino de Arabia Saudita. Asimismo, señaló que Israel tiene derecho a defenderse, y puntualizó que sabía que algunos miembros del gobierno de Israel no aceptarían esta propuesta porque quieren que la guerra continúe, quieren ocupar Gaza para siempre, pero indicó que la idea de una victoria completa solo mantendrá a Israel atrapado en Gaza, aislándolo del mundo y que los secuestrados no regresarán a sus hogares. Biden concluyó que es hora de que esta guerra termine y comience la siguiente etapa.
El discurso del presidente estadounidense constituye la presentación de una propuesta israelí, pero plantea interrogantes. Si esta propuesta no la hubiera hecho el gobierno de Israel, el presidente de los Estados Unidos no la habría presentado, sino que habría solicitado que la presentara el secretario de Estado de los Estados Unidos o el presidente de su Consejo de Seguridad Nacional. El hecho de que el propio presidente presente este plan tiene connotaciones inusuales, es indicativo de que esta propuesta ha sido adoptada por el gobierno de Estados Unidos porque le confiere importancia en términos de patrocinio e implementación del plan y, al hacerlo, corta el camino al primer ministro Netanyahu de la guerra en Gaza, para evitar que posponga el estudio de las propuestas de paz con el fin de mantener su guerra en Gaza con armas estadounidenses. Este es un mensaje a Netanyahu de que no debe someterse a las amenazas de sus ministros de Seguridad y de Finanzas, Ben Gvir y Smotrich, los más extremistas del gobierno, que están llenos de odio por la humanidad, que practican matanzas y exterminio sin dudarlo.
La propuesta del discurso tiene mensajes dirigidos al pueblo estadounidense y a aquellos que se levantan contra el genocidio del pueblo palestino en Gaza de cara a la campaña electoral del próximo noviembre. También contiene mensajes para Europa y para otros países del mundo de que Estados Unidos apoya el cese de la guerra en Gaza para así blanquear la imagen de su administración que ha utilizado el poder de veto en más de una ocasión negándose a condenar la agresión israelí y que ha rechazado una resolución del Consejo de Seguridad que solicitaba el cese de la guerra en Gaza.
El discurso de Biden no incluye una solución política a un Estado palestino independiente con continuidad geográfica entre Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Oriental; sobre este tema no hay ninguna propuesta en la iniciativa del presidente estadounidense, solo se habla de aceptar el statu quo anterior a la guerra en Gaza, lo que supone una mayor privación de los derechos nacionales del pueblo palestino.
(*) Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia






