La población estudiantil en Bolivia se encuentra en los umbrales de lo que se llama inicio de las actividades escolares 2025; en este contexto, en el entorno familiar se acostumbra de manera a priori observar las calificaciones de la gestión pasada, aspecto que los padres de familia, de manera muy natural, generan reflexiones como una especie de evaluación, en el marco de las notas o promedios obtenidos, que reflejarían a simple vista el rendimiento escolar. Lamentablemente, en muchos casos, ocasiona y/o genera diferentes reacciones o estados de malestar, sin tener el cuidado de analizar las razones o circunstancias que conllevaron a obtener dichas calificaciones, según modelos tradicionales de educación que persisten actualmente.
Pues bien, esas calificaciones o notas finales de los estudiantes se podrían adecuar a lo que se denomina en algunas ciencias exactas “indicador”, que nosotros denominaremos “indicador de rendimiento estudiantil”, acepción que significa datos, variables que nos permiten medir objetivamente sucesos de forma cuantitativa y cualitativa para poder respaldar acciones que permiten valorar diferentes magnitudes; por ejemplo, el grado de cumplimiento de un objetivo, para el caso presente nos circunscribiremos en el ámbito del proceso aprendizaje.
La evaluación escolar va más allá de un simple indicador o variable traducida en una calificación o nota; es un todo transversal que involucra muchos factores donde intervienen núcleos familiares inclusive, donde resaltan nítidamente el protagonismo de los padres de familia, no solo en los grados iniciales sino también en el futuro se constituyen en actores esenciales en niveles académicos, universitarios.
En este contexto, nos aproximamos a un análisis integral y objetivo; será importante tomar en cuenta el entorno y los tipos de relaciones interpersonales con el compañero de a lado, así como el entorno social estudiantil del curso hoy grado; observar el entorno social educativo del establecimiento y, finalmente, las relaciones sociales estudiantiles entre profesores y alumnos, que se constituyen en factores determinantes en el desempeño y rendimiento de cada estudiante.
Por otro lado, más que un indicador o variable, está el componente económico, muchas veces denominado factor por el común de la respetable población, que, sin lugar a dudas, se constituyen en efectos determinantes en las calificaciones y/o promedios. Sin embargo, habrá que tomar en cuenta otros factores, como, por ejemplo, la seguridad alimentaria; así también, medidas dictadas por los gobiernos de turno de los últimos tiempos, provocando crisis que va acentuándose con el transcurso de los días, originándose al mismo tiempo la falta de dólares y la escasez de alimentos de primera necesidad.
No es menos importante señalar que las variables expuestas, sin lugar a dudas, van elevando la tasa de desempleo e incrementándose alarmantemente el comercio informal, siendo una actividad económica realizada por diferentes personas o miembros de un grupo familiar, muchos de ellos niños o estudiantes; dicho de otra manera, es una de las vías, muchas veces precarias, que permiten generar recursos económicos. Es importante tomar en cuenta todos estos factores para medir logros, objetivos, alcances, etc., que ayudaran a analizar, evaluar el rendimiento real de un actor, en este caso los estudiantes en general.
*Es investigadora







