Propios y extraños reconocen las grandes potencialidades de los sabores culinarios que resguardan las diferentes culturas, unas con mayor “riqueza” que otras. Por ejemplo, además de generar fuentes de ingreso y de trabajo, pueden contribuir a reforzar la identidad de una sociedad o potenciar el turismo, entre otras posibilidades. Conscientes de estos beneficios, ICCO cooperación, una organización internacional holandesa de cooperación para el desarrollo, se ha propuesto impulsar el concurso gastronómico “¡Así sabe mi tierra!” en Bolivia, con el apoyo de la Embajada de Francia, las escuelas de cocina Manqa y MIGA y La Razón.
Esta iniciativa está dirigida a cocineros aficionados y estudiantes de gastronomía de 18 a 30 años que no cuenten con un emprendimiento propio. Los interesados deben presentar una receta de autor de un “plato fuerte” (es decir, original e innovador), preparado con ingredientes y sabores típicos de la cocina boliviana; junto con una historia que explique las peculiaridades, motivaciones u orígenes del plato. Los ganadores recibirán libros de recetas, aparatos electrodomésticos y utensilios de cocina, certificados de participación, la publicación de sus recetarios y, para el primer lugar, una visita con todo pagado al Festival Internacional de Gastronomía.
Se trata sin duda de una excelente oportunidad para jóvenes bolivianos aficionados a la cocina; que a su vez puede redundar positivamente en la gastronomía nacional. Un rubro que, como antes se dijo, tiene un gran potencial para apuntalar el desarrollo de un país.






